Hoy os traigo una película inglesa de 2009. Fue nominada a los Bafta por la labor de su director y guionista, Hazeldine. De momento, que no ganara el premio quizás nos dé pistas de por dónde van a ir las cosas. Puede que en este caso fuese una derrota merecida.
Para poder explicaros bien hasta qué punto merece la pena esta película reconozco que decidí verla dos veces. La primera vez pudo engañarme un poco, y en general salí bastante contenta con lo que había visto. La segunda ya no fue así.
Resumiendo la trama, nos encontramos a una serie de aspirantes a un puesto de trabajo que se enfrentan al último examen para decidir quién merece el empleo. El interés reside, precisamente, en que el espectador a la vez que los aspirantes tiene que intentar superar esta prueba. De alguna forma estamos ante un thriller psicológico que recuerda mucho a películas como The Cube, en la que un grupo de personas se enfrenta a una situación desconocida y trabajan juntos para descubrir cómo salir de ella.
A nivel estético podríamos decir que es bastante correcta, las interpretaciones no son nada del otro mundo pero te permiten meterte en la situación. El guión juega bastante contigo, y en definitiva esa es la gracia de este tipo de historias.
Para evitar problemas de spoilers, os aviso de que los siguientes tres párrafos pueden contener información que no queréis conocer si pensáis verla.
A pesar de su giro final, que sin duda es inesperado y hace que te preguntes de qué han servido las dos horas de película si todo era tan sencillo, puedes salir satisfecho pensando que, sin duda, el giro final cambia por completo las perspectivas de la película. Te obliga a plantearte la poca atención que habías prestado al principio, igual que los candidatos, y a reflexionar (como en otras tantas películas) sobre por qué el ser humano se vuelve tan estúpido bajo presión. Incluso puedes aceptar que la justificación sobre la corporación y el puesto que está ofreciendo tiene sentido en relación a lo que ha ocurrido durante ese examen.
Pero, en general, este tipo de películas con giro final suelen pedirte una segunda vuelta para saborear todos los matices que no viste al no percatarte de ese detalle que de desvela en el último momento. Esta no es una de ellas. Sencillamente porque no tiene matices que saborear. Sólo es un grupo de personas a las que se les va la olla, si me permitís la expresión, de una forma que no tiene nada que ver con la supuesta pregunta que tienen que responder.
Así pues, te pasas dos horas mirando a la pantalla y pensando "¿pero por qué son tan idiotas?". Y es así como, finalmente, te defrauda.
Ya finalizados los spoilers, si buscáis una valoración por mi parte, os recomiendo que no la veáis una segunda vez. Y. en la primera, tampoco esperéis que os cambie la vida.
Queda en vuestras manos juzgar si es una película que merezca la pena ver.

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